Por Abg. Omar Menjivar Rosales
¿Que garantía de imparcialidad puede existir en un supuesto juicio político, en el que primero se procuran los votos de sensura y reprobación contra el funcionario que ha de ser sometido al juicio y solo después de esto se inicia el trámite del juicio? En tales circunstancias, ¿puede haber defensa efectiva del enjuiciado? Si la condena está asegurada, ¿tiene sentido defenderse,?
¿Qué sentido tiene el juicio, si la decisión de condena ya está tomada anticipadamente, y hasta es celebrada igualmente de manera anticipada?
Esto es así, simplemente porque no se trata de justicia, ni tampoco de defender las instituciones de nuestra democracia entrecomillada y salvaguardarlas de indebidas actuaciones. El objetivo mas bien es cooptar esas instituciones, en favor exclusivo de una determinada conveniencia política sectaria. No es otra cosa mas que el plan del bipartidimso tradicional de hacerse de nuevo con el control total de toda la institucionalidad del Estado y excluir, sino desaparecer a cualquier otra fuerza política que pueda disputarles injerencia. Concretamente se trata de aniquilar, sobre todo moralmente, a Libre, porque liberales y nacionalistas lo quieren fuera del CNE, del Tribunal de Justicia Electoral (TJE), de la Corte Suprema de Justicia y hasta del Ministerio Público, porque asocian al Fiscal General de la República, como representabte de Libre en esa institución.
Es una cuestión de poder y solo de poder,
Se trata de un propósito esencial y exclusivamente político; es la demostración del poder que se tiene y cuán avasallador y despiadado puede ser, porque no tienen ni reconocen límites, sino solo aquellos que, como dijo Trump, les pueda imponer su propia moral y ética y como no la tienen o han optado por despreciarla, pareciera entonces que solo una fuerza superior a la de ellos podrá deternlos.
A todo esto, la pregunta que debemos hacernos es: ¿qué papel juega el pueblo, eufemísticamente llamado el soberano, en todo este mejengue?